Casi llegando a mitad de año y por
cumplirse un año desde que River juega en la segunda categoría del fútbol
argentino, el equipo de Almeyda aún no ve la luz, la sonrisa o el festejo que
realmente anhelan los hinchas, dirigentes, jugadores y todos aquellos que estén
relacionales con el club de Nuñez.
El pasado domingo 5, parecía que
todo iba encaminado a intentar lograr la primera verdadera alegría del
2012, poder llegar a la final de la Copa Argentina y tener en frente nada más y
nada menos que a su eterno rival, el Boca de Julio César Falsioni.
A minutos que iba pasando el partido
frente a Racing, las cosas fueron empeorando para el equipo de Almeyda, hasta
que llegaron a definir quién sería el rival de Boca desde los 12 pasos. En esos
momentos entonces se terminaron todas las especulaciones de que si River puso
en frente a sus mejores hombres o la importancia del partido, en el rostro de
todos quienes estaban en el Estadio, solamente se veía la ilusión del triunfo.
Quién sería desde los 12 pasos el que mejor lo haría, estaba por verse.
La serie comenzó con el histórico
Teo Gutierrez de Racing, quien no tuvo suerte en su disparó y con una buena
actuación de Chichisola, River ya soñaba en ganarle a Boca. Pero aún falta
mucho, en el quinto penal para River, cuando ya tenía que solamente definir y
cerrar la historia, el ex arquero de San Lorenzo, Sebastían Saja, le decía que
no a Villalba, quién no podía creer que estaba dándole otra chance a Racing. En
tanto todo se concretó con otra atajada de Saja a Vila y fue así que increíblemente,
Racing de la mano de Saja demostró que
hasta el último minuto el fútbol sorprende.
En tanto, hacía un poco más de 90
minutos que había finalizado el partido entre Boca y Deportivo Merlo, partidazo
de “ascenso” dirían muchos. La realidad fue que Boca otra vez llegó a una final
de la mano de los penales, con algunas definiciones que dejaron sus dudas y con
una perla de las tantas vistas de Juan Román Riquelme, los Xeneizes esperarán a
la Academia para comenzar a concretar su sueño de la Triple Corona.



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